Evangelio
del Día
Martes, 9 de Febrero del 2010
Tiempo Ordinario
1ra. Lectura
1 Re 8,22-23
22 Salomón estaba de pie delante del altar de Yavé, frente a toda la
comunidad de Israel. Levantó entonces sus manos al cielo, 23 y dijo:
"¡Yavé, Dios de Israel! Ningún dios arriba en los cielos, abajo en la
tierra es semejante a ti, porque tú respetas tu Alianza y tu fidelidad
para con tus servidores cuando caminan delante de ti con todo su
corazón.
1 Re 8,27-30
27 ¿Podría Dios en realidad habitar en la tierra? ¡Si los cielos y los
cielos de los cielos no pueden contenerte, cuánto menos lo podrá esta
Casa que he construido! 28 Sin embargo, Yavé mi Dios, pon atención a la
oración y a la súplica de tu servidor, escucha el grito alegre y la
oración que tu servidor hace hoy ante ti. 29 Que tus ojos estén abiertos
día y noche sobre esta Casa, sobre este lugar del cual has dicho: Allí
habitará mi Nombre. Escucha la oración que hará tu servidor en este
lugar. 30 Escucha la súplica de tu servidor y de tu pueblo Israel cuando
vengan a orar a este lugar. Escúchala desde lo alto del cielo, del lugar
donde tú habitas, escucha y perdona.
Salmo
Responsorial
Sal 84,3
3 Mi alma suspira y hasta languidece
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne
gritan de alegría al Dios que vive.
Sal 84,4
4 Hasta el pajarillo encuentra casa,
y la alondra un nido, donde dejar sus polluelos:
cerca de tus altares, Señor Sabaot,
¡oh mi Rey y mi Dios!
Sal 84,5
5 Felices los que habitan en tu casa,
se quedarán allí para alabarte.
Sal 84,10
10 Mira, oh Dios, nuestro escudo,
contempla la cara de tu ungido.
Sal 84,11
11 Vale por mil un día en tus atrios,
y prefiero quedarme en el umbral,
delante de la casa de mi Dios
antes que compartir la casa del malvado.
Evangelio
Mc 7,1-13
1 Los fariseos se juntaron en torno a Jesús, y con ellos había algunos
maestros de la Ley llegados de Jerusalén. 2 Esta gente se fijó en que
algunos de los discípulos de Jesús tomaban su comida con manos impuras,
es decir, sin habérselas lavado antes. 3 Porque los fariseos, al igual
que el resto de los judíos, están aferrados a la tradición de sus
mayores, y no comen nunca sin haberse lavado cuidadosamente las manos. 4
Tampoco comen nada al volver del mercado sin antes cumplir con estas
purificaciones. Y son muchas las tradiciones que deben observar, como la
purificación de vasos, jarras y bandejas.
5 Por eso los fariseos y maestros de la Ley le preguntaron: "¿Por qué
tus discípulos no respetan la tradición de los ancianos, sino que comen
con manos impuras?"
6 Jesús les contestó: "¡Qué bien salvan ustedes las apariencias! Con
justa razón profetizó de ustedes Isaías cuando escribía: Este pueblo me
honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 El culto que
me rinden de nada sirve; las doctrinas que enseñan no son más que
mandatos de hombres. 8 Ustedes descuidan el mandamiento de Dios por
aferrarse a tradiciones de hombres."
9 Y Jesús añadió: "Ustedes dejan tranquilamente a un lado el mandato de
Dios para imponer su propia tradición. 10 Así, por ejemplo, Moisés dijo:
Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre, y también: El que
maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte. 11 En cambio, según
ustedes, alguien puede decir a su padre o a su madre: "Lo que podías
esperar de mí es "consagrado", ya lo tengo reservado para el Templo." 12
Y ustedes ya no dejan que esa persona ayude a sus padres. 13 De este
modo anulan la Palabra de Dios con una tradición que se transmiten, pero
que es de ustedes. Y ustedes hacen además otras muchas cosas parecidas a
éstas."

Tomado de la Biblia
Latinoamericana
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